DICHOSOS VOSOTROS

Este libro es como una respuesta a la recomendación que hizo el Papa Francisco a los jóvenes, cuando les dijo en la catedral de San Sebastián: «Si me preguntan: ¿Qué tenemos que hacer, Padre? Mirá, leé las bienaventuranzas que te van a venir bien. Las bienaventuranzas y Mateo 25. No necesitan leer otra cosa. Se lo pido de corazón».
$22.10
$17.68

En la primera, Las bienaventuranzas como lugar de encuentro, se ofrecen reflexiones y propuestas de contemplación, con el telón de fondo de la espiritualidad de los Ejercicios de san Ignacio.

La segunda parte, Las bienaventuranzas del Papa Francisco, son fruto de las contemplaciones dominicales durante su primer año de pontificado, como primera respuesta a su invitación a rezar con las Bienaventuranzas.

Y en la tercera parte se ofrecen Tres meditaciones sobre Mateo 25.

Todas estas se llaman contemplaciones porque no son una exégesis del evangelio, ni se orientan a la predicación,sino que siguen el consejo de Ignacio de quedarse «gustando y sintiendo» alguna frase del Evangelio y conversar libremente con el Señor a partir de ella, como un amigo habla con otro amigo. Dado que los fragmentos provienen de ejercicios espirituales y predicaciones ligadas al calendario litúrgico, hay muchas referencias precisas al contexto o acontecimientos ocurridos en aquel período. Se ha decidido mantener estas referencias agregando alguna nota explicativa donde se requiere. Los autores son dos y han contribuido cuantitativamente en distinta medida, pero con idéntico espíritu.

Con la venida de Jesús, todos los bienes nos han sido dados, pues Él es La Bienaventuranza –nuestra vida, nuestra paz, nuestra esperanza‒, en Él todas las bienaventuranzas encuentran su plenitud y son un espacio de encuentro.

Podemos considerar la estructura de las bienaventuranzas como la estructura dramática que Ignacio describe en los Ejercicios en los que se da una alternancia de consolaciones y desolaciones. Esas dos «lecciones» que el Señor da –la consolación– y permite –la desolación–. Pero, sobre todo, las bienaventuranzas son un lugar de encuentro entre el cielo y la tierra, entre la gracia y las situaciones humanas, y se pueden vivir tanto en la oración como en la acción.

Es un magnífico libro que puede servir para cualquier clase de público, laicos, catequistas, religioso/as, sacerdotes… Porque todos estamos llamados a vivir el programa de las Bienaventuranzas, un programa de felicidad y plenitud humana y cristiana.