El rigorismo siempre ha constituido un fenómeno emergente en la vida religiosa. Sin embargo, el mensaje de Jesús nos habla de reconciliación, liberación…
Todos experimentamos emociones y sentimientos que actúan como torbellinos interiores. Parecen destruir nuestra energía y al vivirlos con tanta intensidad, incluso derrumbar la convivencia en nuestro entorno.