Judía de nacimiento, Edith Stein vuelve a ser judía con más libertad y amor, a la luz de la fe católica que ha abrazado. Filósofa, se aparta de sus maestros y emprende su propio camino en busca de la verdad, cuya exigencia percibió desde muy joven.
Edith Stein es una de las personalidades más apasionantes del siglo XX. Judía de nacimiento, perdió la fe y pasó a considerarse atea. Durante ese período inició su vocación filosófica en las filas de la fenomenología como discípula preferida de Husserl. Allí entró en contacto con pensadores cercanos al cristianismo que le incitaron a replantearse sus premisas existenciales e intelectuales.