HOMBRE QUE LUCHO CONTRA DIOS #33

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La imagen de Dios que hay en todos nosotros es el impulso hacia la completud y la individuación, esto es, hacia el crecimiento como individuos genuinos y la transformación de personas inconscientes y egocéntricas en una expresión vital a la vez completa y única. La vida falsa –rígida, estrecha y temerosa– del yo egocéntrico, se opone a la vida verdadera –vital, libre y creativa– desde el Sí Mismo, en concordancia con la Voluntad de Dios. Una adaptación egocéntrica a la vida puede tener un éxito transitorio, pero la vida, y Dios, conspira contra semejante adaptación y más tarde o más temprano empieza a fallar. Entonces tiene lugar la «crisis del yo», el momento de la verdad en que se nos ofrece la oportunidad de abrazar la propia oscuridad que tanto tememos.Éste es el proceso ejemplificado a través de las historia de Jacob, José, Moisés y Adán y Eva, que permite al autor desarrollar el fundamento psicológico de los impulsos religiosos comunes a todos los seres humanos a través del paralelismo existente entre los conceptos psicológicos de Jung y Kunkel, y las concepciones teológicas cristianas respecto de la naturaleza de nuestra relación con Dios.