Pablo VI es considerado el primer Papa moderno. Alma del Concilio Vaticano II, propulsor del diálogo con el mundo contemporáneo, tuvo que hacer frente a muchas tormentas, dentro y fuera de la Iglesia.
La verdadera espiritualidad jamás pasa de moda. Todo hombre, en algún momento de su vida, es urgido por las circunstancias históricas y sociales que le rodean a
"La belleza salvará al mundo", proclamaba Dostoyevski. Un mensaje al que Grün dedica este libro en su búsqueda de una espiritualidad de la belleza. En él muestra los caminos para descubrir lo bello una y otra vez en la fuerza de las imágenes para percibir atentamente la hermosura de la creación y lo que deslumbra cada persona a fin de integrar lo bello en la vida cotidiana.
"Desde hace algunos años, cuando comencé a ocuparme de estos temas, he sentido una inclinación irresistible a unir a la palabra sexualidad algún término enérgicamente ponderativo, hablando así del prodigio…
Desde el Concilio Vaticano II, el magisterio de la Iglesia ha dedicado su atención con interés creciente a la llamada «vía de la belleza» como camino de testimonio de la fe y de la nueva evangelización…
En todas las épocas, por muy distintas que sean las circunstancias en las que viven los seres humanos, la reflexión sobre sí mismos se revela como una cuestión decisiva. Resulta necesario responder a la pregunta..
El alma sensible a la belleza se rinde ante el esplendor del acontecimiento más sublime que jamás haya podido contemplar: la singular belleza de Cristo,
«Las bendiciones son acciones litúrgicas de la Iglesia y, por esto, la celebración comunitaria que a veces se exige en ellas responde mejor a la índole de la plegaria litúrgica, y así, mientras la verdad viene expuesta a los fieles por medio de la oración de la Iglesia, los allí presentes se sienten inducidos a unirse con el corazón y con los labios a la voz de la Madre» (Orientaciones generales n. 16).