El propósito de este libro, accesible y concreto, es el de mostrarnos las condiciones prácticas que permiten esa docilidad a la acción del Espíritu Santo.
«Caminos del reconocimiento» es, a la vez, una lección de historia de la filosofía y un ensayo especulativo que intenta liberar al hombre de hoy de la influencia mercantilista y de las relaciones de dominio.
Se persigue en esta obra la búsqueda de horizontes comunes desde los que puedan reflexionar y encontrarse las diferentes teologías del Primero y del Tercer Mundo, sobre todo las que se elaboran en perspectiva de liberación, manteniendo tanto el rigor de todo discurso teológico como la creatividad de cada teología conforme al contexto propio en que se lleva a cabo.
Este libro reúne una selección de ensayos emblemáticos de la respuesta de Jürgen Habermas, los cuales demuestran la persistencia y centralidad de este tema en su pensamiento.
Esta obra nos habla de cómo vivir humanamente en un mundo cruel, poniendo en el centro de la vida y de la sociedad al pobre y al más débil. Sus capítulos quieren ser una muestra concreta de lo enriquecedor que resulta leer la Biblia desde los ojos de las comunidades populares creyentes y, al mismo tiempo, con los anteojos de los métodos histórico-críticos modernos, gran ayuda para no caer fácilmente en la tentación de manipular los textos de la Biblia.
En las vísperas de la navidad de 1939, Louis Bouyer, pastor de la Iglesia Reformada de Francia, escribe a sus superiores solicitando la suspensión en el ministerio.
En educación, todo parece discutible: nada se comprueba a corto plazo. Manuel Iceta, con una vocación y experiencia de educador intensa y prolongada, se dice consciente de ello.
Tener un corazón que ama, que sonríe a la vida, que se abre a la relación y que entiende en el camino la sorpresa permanente del encuentro, es tener un corazón con sentimientos. Tener un corazón que escucha, que acaricia, que regala ternura en la palabra, que desvela la identidad original del otro y que lo eleva por encima de su precaria situación de indignidad o de pobreza, es tener un corazón con sentimientos.