La exhortación apostólica Vita Conecrata, de Juan Pablo II, no es un texto fácil de comentar, porque en su amplitud y complejidad se entremezclan y se esconden problemas considerables, tanto de organización práctica como de significados espirituales y perspectiva teológicas.
Si queremos entender qué piensa el papa Francisco y cuál es su visión para la Iglesia del futuro, debemos conocer el documento de Aparecida, que él mismo redactó para la Iglesia Latinoamericana en 2007.
Este documento, fruto de asidua oración, de reflexión profunda y de intenso celo apostólico, ofrece un denso conjunto de orientaciones pastorales y doctrinales, sobre cuestiones de suma importancia.
El presente documento es el fruto de un trabajo intenso que maduró en las jornadas fraternas de Medellín, donde el Espíritu de Dios hizo patente su acción.