Todos experimentamos emociones y sentimientos que actúan como torbellinos interiores. Parecen destruir nuestra energía y al vivirlos con tanta intensidad, incluso derrumbar la convivencia en nuestro entorno.
En este libro, Ronald Rolheiser ofrece una voz firme y tranquilizadora que puede ayudar a confesar y comprender nuestra fe en un mundo donde nada parece ser sólido ni permanente.
Los artículos de este nuevo volumen de «Ekklesia» intentan explorar las características y dimensiones, raíces y repercusiones de una tal mística, que el papa Francisco ha definido recientemente como «mística del nosotros».
Este libro ofrece una apertura a la experiencia devocional y espiritual sobre la que la Iglesia Católica necesita reflexionar a la luz de la antropología, la teología y el magisterio.
Algo ha cambiado en la cristología, algo que provoca desazón e inquietud entre los pastores y teólogos que tratan de dar razón de su fe en una época y una sociedad donde las evidencias se han debilitado.
La sensación de que la Iglesia debe renovarse es una constante a lo largo de su historia, pues en su vida concreta no reproduce de manera exacta el ideal evangélico y tampoco está en total sintonía con el mundo en el que vive.
En este libro se pasa revista a todos esos interrogantes y a otros muchos, ayudando a clarificar la cuestión al enmarcarla en el terreno de la historia, la literatura y la teología.
Valiosas consideraciones sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía, el significado de la Misa como sacrificio y la importancia de la sagrada Comunión.
En este libro, el autor ofrece abundantes pistas para obtener un mayor fruto de este Sacramento, evitando los peligros de la rutina y el sentimentalismo.
En este pequeño volumen, considerado ya como un clásico, el autor trata de transmitir, con pinceladas de todos los géneros literarios, su amor por Cristo Crucificado.
Este innovador libro explora la posibilidad de ordenar a las mujeres para el diaconado permanente en la Iglesia católica como una respuesta de la tradición que las incorporaría permanentemente a las tareas de enseñanza, santificación y gobierno de la Iglesia.
Basándose en el arte, la arquitectura, la música y la literatura, el autor trata sobre la necesidad de lo sagrado y la incapacidad de la ciencia para explicar la belleza.